Un hecho que me indigna profundamente es la VULGARIDAD, la POLITICA MEDIOCRE, más aun cuando viene acompañada de la soberbia, el egocentrismo y la falsedad.
Tengo un conocido, no lo puedo llamar de compañero porque mancharía esa hermosa palabra. Este individuo vive de las ideas de los demás, copia con una facilidad tremenda todo lo que está a su alrededor, tiene una envidia y un resentimiento total, adora proceder en forma ilegal.
Muchos colegas se han dado cuenta de quien realmente es esa figura, pero el no se cansa de dictar cátedras de temas y comportamientos que no los conoce, con mentiras o elementos sin contenidos.
A este individuo después de practicar algunos años de maldad, se le callo la mascara, es así, que al darse cuenta de que sus fechorías corrían riesgo (un colega de este personaje que actúa en forma análoga lo advierte), y que ya era público su fama de mal funcionario, este ser repugnante tiene la brillante idea de ingresar a la política, pero le surge un problema, estaba militando en la oposición (un partido de izquierda), sin dudar, se cambia de sector del día a la noche alegando que fue engañado, ¡que cara dura!.
Pasan los días y le surge una dificultad, pero en lugar de tratar de solucionarla, comenta que quiere cambiar de sector político, al encontrarse momentáneamente desequilibrado y ante la pregunta de una persona a la cual este individuo lo menosprecia, responde sin querer que todavía no podía cambiar, porque en el otro sector su presencia no trascendería, mientras que en el sector actual se había arrimado al líder, esperando una oportunidad para lucirse más y quitarle el grupo.
Un pequeño detalle, al ingresar al ruedo político, esa persona deja de ser considerado un mal elemento y pasa a ser un excelente funcionario.
Moral de la historia:
1) ¡Cuidado con los que te rodean!
2) No menosprecies a nadie.
3) Las abuelas tenían razón, la política es sucia y falsa.
4) Quien es malo muere malo.
5) Nosotros elegimos buenos líderes, pero el entorno los destruye.
¿HASTA CUANDO?

