Durante este fin de semana comenzó a tomar forma y fuerza la campaña política en nuestro país, para citar un ejemplo y sin querer ser parcial, observé algunos actos de una persona que siempre supo representar muy bien a Uruguay en el exterior, acompañe por diversos medios a los actos políticos de un ex mandatario.
Pude darme cuenta de varios factores que deben tenerse en cuenta a la hora de votar, escuche las propuestas fundadas de una persona de trayectoria, con discursos coherentes y llamando a la unidad.
También observé a su entorno, donde los mas allegados son autoridades, muchos de ellos de renombre nacional, que estaban conforme en permanecer a su lado, lógico, la presencia de una figura de tal porte puede sumar votos para su lista.
Después viene el círculo de los seguidores, los que hacen hincapié en aparecer en varias partes para que les concedan algunas migajas, se conforman con una tarjeta o un pequeño papel con la firma del político, de esa manera, intentará abrir puertas y atemorizar a sus colegas para obtener beneficios propios.
Por último, se encuentran los oportunistas, los que como el girasol giran de acuerdo a sus conveniencias y se cambian de lado de acuerdo a las encuestas o las oportunidades presentes.
Pude llegar a la conclusión que cada uno de ellos intentan sacar provecho de la situación, quieren llevarse la mejor tajada, es un desfile de mediocridad.
Pero, el líder político necesita el voto y la adhesión de cada uno de ellos, es un círculo o circo de mediocridad.
Esto me recuerda a la frase de un pensador, que dice:
“existía un hombre que era muy pobre, tan pobre, pero tan pobre, que solo tenía mucho dinero”.
Nota: quiero agradecer a mi amigo Andrés por el apoyo que me brindó durante estos días, solo me resta decirte gracias amigo.

