Debo confesar que hoy dejo de lado la imparcialidad para comentar sobre una persona a la cual tengo mucha admiración y respeto.
Hace pocas horas, sobre la hora 21 de la noche de hoy en un acto celebrado en el Club Juan Zorrilla de San Martín, con motivo del lanzamiento de la candidatura a la diputación del “Lolo” Caram (lista 71), al escuchar las palabras del Senador HEBER (un emblema dentro del partido Blanco) pude “lavar” mi alma.
En virtud de algunos hechos que vienen ocurriendo hace algún tiempo me encontraba desilusionado con varias personas que se jactan de “cristalinidad” (un gobernante del pasado también lo hacía y terminó procesado por reiteración de fraude), de puertas abiertas, pero barren la basura para debajo de la alfombra, en fin, lo mismo de siempre, “has lo que yo digo, no lo que yo hago”.
Me encontraba sin rumbo, sin saber lo que hacer, un pez fuera del agua, por eso decidí concurrir a escuchar a personas que merecen mi respeto como ser el Intendente de Artigas, personas en la que creo en su labor como “lolo” Caram, a personas que admiro mucho como el Senador HEBER y charlar algo con amigos como Manuel Caram.
La verdad, me sorprendieron las palabras del referido senador, me hizo recordar los años noventa cuando el Presidente LACALLE tomo la conducción de un país en ruinas, con una inflación de 120 % al año, y durante su gobierno la dejó en menos de 10 % al año, recordé cuando cobrábamos el sueldo y corríamos a comprar lo necesario y con las sobras un pequeño surtido en Brasil, porque al otro día los precios subían, el sueldo valía menos y en la semana siguiente no teníamos ni un centavo, recordé que nos devolvió nuestra dignidad y nuestra identidad como uruguayos, todavía resuenan las palabras de HEBER, “Lacalle no dio el pez, enseñó a pescar”, otra frase que la continúo recordando “con Lacalle se vive mejor”. Esos mensajes trajeron recuerdos de una época en que era feliz, y la que quiero que retorne.
Con la esperanza que vuelvan aquellos tiempos felices y para que no mal interpreten, nunca he hablado con las personas que mencioné, ni me conocen, excepto con mi amigo Edil Caram.
Ante todo surge una pregunta, ¿Lo que es digno?, ¿Que nos entreguen limosnas o que nos enseñen a pescar?
La respuesta la tendremos en unos meses.


