El TERRORISMO que no debemos olvidar

Plaza de Maldonado, año 2009

Cárcel del Pueblo, año 1971

Hace tres décadas Uruguay sufría con el terrorismo.

Estos temas delicados deben ser tratados con mucha cautela, con neutralidad y con la verdad; existen victimas que tenemos la obligación de respetarlas.

No se puede decir que existió un lado bueno y otro malo, ambos bandos de algún modo violaron las leyes, perjudicaron a inocentes e hicieron muchas victimas.

Varios recodaran que cuando los militares efectúan el golpe de estado en la década de setenta, el movimiento revolucionario estaba prácticamente dominado, un joven Comisario y arbitro de fútbol, ya había arrestado a más de 400 terroristas sin recibir ayuda militar, por el contrario sufrió muchas presiones hasta que lo retiraron, hoy en día se presume que tal hecho se debió a que este Policía no practicaba torturas.

Como se puede explicar que el gobierno uruguayo no solo permitiera que Dan Mitrioni permaneciera en nuestro país, sino que además le concedió privilegios sin precedentes, ¿Cuál era la especialidad de este señor?, experto en torturas y miembro de la CIA.

Pero existe el otro lado de la moneda, el lado que no debemos olvidar, el lado de los revolucionarios y terroristas, algunos de ellos ocupan cargos en el gobierno y aparentan aceptar la DEMOCRACIA, pero otros continúan tan intransigentes como antes y no ocultan su incomodidad con el bien más preciado de los Uruguayos, la DEMOCRACIA.

No deberíamos olvidar a los asaltos Tupamaros durante los años 1963,1964 y 1966; los atentados contra medios de comunicaciones, como el dirigido a Radio Ariel en julio de 1968, los secuestros como los sufridos por Ulysses Pereyra Reverbell, Presidente de UTE , en agosto de 1968 y marzo 1971.

Existieron otros secuestros durante el año 1971, al Embajador británico Geoffrey Jackson, al Fiscal de Corte Guido Berro Oribe, al empresario Ricardo Ferrés, al ex ministro de Ganadería y Agricultura Carlos Frick Davie y al empresario Jorge Berenbau, director de la empresa textil Tiesa.

El 21 de diciembre de 1971, ocurrió un episodio difícil de borrar de la memoria de los uruguayos, los tupamaros asesinan con una sobredosis de pentotal al peón rural Pascasio Báez Mena, quien descubrió por pura casualidad una tatucera, en una estancia a unos 10 Km. de la ciudad de Pan de Azúcar por la Ruta 9. Báez era una persona modesta, común, un típico hombre de campo, el tipo de persona por la cual “SUPUESTAMENTE” los revolucionarios Tupamaros se levantaron en armas para defenderlos, ¿Defenderlos?, (algunos miembros que ordenaron ese terrible crimen, se encuentran hoy en el gobierno).

También no hay que olvidar el famoso “PLAN CONDOR”, los asesinatos de personas que se encontraban refugiados en Argentina, secuestro de niños (muchos de ellos hasta la actualidad no conocen a sus padres biológicos), personas sometidas a largas secciones de torturas, otras eran arrojadas al mar, los llamados “VUELOS DE LA MUERTE”.

Los militares también cometieron hechos que la sociedad los condenaban en la época y hoy en día lo está haciendo la Justicia.

En nuestros días, es preocupante que personas irracionales, radicales, en un acto político realizado en una plaza de Maldonado izan la bandera comunista en lugar de la uruguaya, tal acción solo puede caratularse como traición a nuestro país.

Me gustaría preguntarle a ese individuo, si un ciudadano chino en lugar de su bandera izara la uruguaya, ¿Qué le sucedería?, la respuesta todos la sabemos.

Los militares deben servir a la patria, y no servirse de ella, mientras que los radicales terroristas, inadaptados, deben permanecer sujetos a las leyes vigentes y la DEMOCRACIA.

Quien olvida su pasado, comete los mismos errores

¿Te gustaría volver a vivir aquella época?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *