La compañía Boeing desde el año 1996 desarrolla un arma que puede destruir objetivos a kilómetros de distancia.
La empresa modificó el diseño de un 747, le retiró la parte delantera y en su lugar colocó una enorme base de titanio para soportar un aparato capaz de concentrar un conjunto de rayos láser con la finalidad de destruir un blanco en un segundo, la aeronave puede volar durante cinco horas y puede ser reabastecida en vuelo.
En este año está realizando pruebas en su versión reciente y se presume que esta nueva aeronave del terror estará operativa en los próximos años.
Por su parte el ejercito de los Estados Unidos desarrollaron armas de microondas capaces de incendiar un ser vivo en segundos.
Anticipándose a una futura carrera armamentista los militares tomaron un invento creado para destruir bacterias sin causar daño a los humanos, el lápiz de plasma y lo potenciaron y lo transformaron en un escudo contra la radiación y los radares.
Otra empresa promete detener un auto mediante una descarga de unos 17.000 volts, el invento es simple e ingenioso, se trata de un generador cilíndrico conectado a una batería de 12 volts, donde produce corriente eléctrica que pasa por un transformador encargado de aumentar el voltaje y distribuir el flujo de corriente a dos terminales ubicadas a un metro de distancia.
Cuando el vehículo pasa por el campo de energía generado provoca un cortocircuito en el sistema eléctrico y lo detiene.
Creo que se reinició la guerra fría y la carrera armamentista, una en el campo informático y la otra el armas electromagnéticas.
Si observamos detenidamente la mayoría de las compañías envueltas son las que incentivaron conflictos anteriores en busca de aumentar sus ganancias.
Las armas actuales son capaces provocar tanta violencia y destrucción que hace parecer a Vietnam en un jardín de infantes.
¿Será que esto también costará la vida de otro presidente de Estados Unidos?



Pienso igual, pero debemos reconocer que existen empresarios serios que tratan de hacer las cosas como corresponde. Un saludo
Siempre las empresas colocando el dinero en primer lugar.